Reflexiones de Tío Chiro y Tío Nan:
Por Aquilino Cotes Zuleta
Sería irresponsable de mi parte afirmar hoy aquí que en los municipios y pueblos del Cesar y La Guajira en donde explotan el carbón la Drummond, Cerrejón y otras empresas carboníferas de menor presencia, el dinero de las regalías está llegando a los pobladores en obras de saneamiento básico, salud y educación.
También resultaría insensato que no diga hoy, que los recursos multimillonarios se los han robado muchos de los funcionarios públicos que han ocupado cargos importantes en los municipios, en las gobernaciones y en el Gobierno Nacional.
Tampoco tendría yo cuatro dedos de frente, para no poder pensar que el rasponazo que le han hecho al suelo los de Drummond, Cerrejón y las otras empresas ha sido tan grande e irreparable que nuestros hijos, nietos y bisnietos tendrán que “vivir” intoxicados por la contaminación y la pandemia del cáncer será muy pronto algo del presente.
Nadie volverá a ver pájaros: torcazas, tierrelitas, turpiales, toches, canarios ni mucho menos insectos como caballitos, luciérnagas, grillos ni cien píes y los conejos, guardatinajas y las iguanas serán cosas del pasado.
Por esos socavones correrá la miseria dejada por el paso de los gringos que hoy humillan a los trabajadores en pleno trabajo –de doce horas diarias-, hasta el extremo que son tratados como esclavos durante siete días de trabajo “forzado” y los sueltan por cuatro días para que se emborrachen y se gasten sus salarios, quincenales, que no se compadece con el deterioro de vida que tienen y mucho menos con los salarios que ganan los mineros que hacen el mismo trabajo en las minas de Estados Unidos y Europa.
Los gringos creen que no hay problemas y hasta nos cuestionan preguntando: ¿What environmental impacts? (¿Cuáles impactos ambientales?). Sobre ellos no recaerán las dificultades porque ya no estarán por estas regiones, pero nosotros si sentiremos los cambios negativos en la salud y el bienestar, como resultado de esa acción depredadora en nuestro entorno.
Los impactos ambientales que está generado la extracción de carbón se manifiestan esencialmente en la calidad del aire de la región, la calidad del recurso hídrico de varios cuerpos de agua y el cambio abrupto del paisaje.
Estos temas tan cruciales de vida para los animales y los humanos, la fauna y la flora en la región no fueron analizados el lunes anterior por el Gobernador del Cesar, Cristian Moreno, miembros de su gabinete, diputados ni mucho menos por los escurridizos congresistas cesarenses, Félix Valera y Yensi Acosta, quienes dejaron tirado un evento en el parque de “Las Madres”, que buscaba conformar un frente común en defensa de las regalías del carbón, por irse corriendo para Bogotá a atender un tema relacionado con burocracia en el Consejo Nacional Electoral.
Hay planteada una propuesta de Santos que pretende mitigar el hueco fiscal con dineros de las regalías de las regiones, aunque nuestra Constitución lo prohíbe; pero para eso están los áulicos congresistas: para tachar y enmendar de un plumazo dichos artículos y quedar bien con el gran “Acuerdo de Unidad Nacional” que respalda la coalición santista.
Los datos estadísticos recientes entregados por el mismo Gobierno son escandalosos: “municipios como Chiriguana, El Paso y La Jagua de Ibirico en cobertura de educación primaria están por debajo del promedio nacional y de otros municipios del departamento. La diferencia es mayor en cobertura en secundaria, tan sólo cerca del 40%. La tasa de mortalidad en menores de un año en la Jagua dobla la del país, en el 2001 fue de 40 a 20. Y aunque la cobertura en acueducto de estos municipios es mayor que el resto de los municipios del Cesar, la calidad del agua suministrada no cumple con los requerimientos de calidad”.
Según el ex contralor, Julio César Turbay Quintero los municipios y las gobernaciones le han dado un manejo inadecuado a los recursos de las regalías, son mal invertidos y en otros casos son apropiados por terceros; además, los procesos no se seleccionan, se hacen malas contrataciones y se han robado la plata.
“Muchos municipios han llegado a firmar entre 5 mil y hasta 8 mil contratos en un solo año con los recursos de las regalías, las cuales utilizan en actividades que no representan el verdadero interés y necesidad de los habitantes”, dijo recientemente el Contralor Turbay al periódico El Tiempo.
Hasta la próxima semana.
tiochiro@hotmail.com






